En este mundo ocupado en el que vivimos, cualquier persona necesita un rincón en donde escapar; ya sea para leer un libro, meditar o tomar su bebida favorita. Designar un lugar en tu hogar para tu uso personal es importante porque cada vez que te sientas ahí, automáticamente sabes que es momento de algo espiritual: no obstante, no todo rincón puede servir como un santuario, puesto que ha de ser un espacio que sea tranquilo, aislado y libre de distracciones.

Un ejemplo de santuario es nuestra habitación, la cual debería ser siempre un santuario para nosotros. Dentro de ese espacio, pasamos al menos 9 horas al día en las cuales duermes y te cambias de ropa: debe servir como vestidor y como espacio donde descansar y recuperar fuerzas y, por tanto, debemos tratarlo como un santuario.

Según el Feng Shui, no debería haber televisores ni tampoco escritorios con ordenadores y demás cosas de trabajo en un espacio de descanso. Todo aquello que pueda afectar al descanso, debe quedar fuera de ese rincón, puesto que cualquier objeto o elemento que nos recuerde las tareas pendientes (como un ordenador), nos activa y no respeta nuestro descanso personal.

Los rincones, por lo tanto, son perfectos para construirse en las esquinas de un hogar, frente a una ventana, debajo de las escaleras, o en una habitación o parte de ella que en verdad no necesites. Una vez que encuentres el lugar perfecto para tu futuro santuario, os dejamos una serie de pasos que necesitarás para transformar ese espacio en uno de relajación:

PRIMER PASO: HACER UNA LISTA

Pregúntate: ¿en dónde me encuentro en mi vida ahora mismo? ¿Las cosas que tengo lo reflejan? ¿De verdad necesito tantas cosas?
Esa respuesta te ayudará mucho a definir qué clase de santuario estas buscando.

SEGUNDO PASO: ¿QUÉ NECESITO?

Identifica lo que necesitas, y existen algunas preguntas que puedes hacerte para saberlo:

• ¿Qué lugar en tu hogar podría ser el ideal para mantenerte lejos del exterior, en donde puedas estar en paz y calma?
• ¿Cuáles son tus colores favoritos?
• ¿Cuáles son tus gustos musicales?
• ¿Dónde hay más luz natural?

Es importante contestar estas preguntas, pues buscamos que en este santuario te sientas en total comodidad.

TERCER PASO: LA IMPORTANCIA DE LOS SENTIDOS

La clave de lograr que este santuario sea un hit total es invitar a los cinco sentidos a incorporarse a la calma. ¿Cómo lograremos esto? Muy fácil, identificando qué estimula tus sentidos: canciones que aporten calma o que, por el contrario, traigan consigo energía y derroche de alegría; buscando qué olores te gustaría introducir en tu hogar (velas, incienso, aromas o aceites esenciales,…); encontrando texturas que te reten a descubrir y sentir, desde la suavidad de una manta hasta la dureza de algún cojín.

CUARTO PASO: PON MUCHO DE TI

Ya hablamos sobre evocar emociones y sensaciones a través de todos nuestros campos perceptivos, pero hemos de dejar que nuestra mente y corazón hablen también: colocar figuras, peluches, fotos, o elementos que te recuerden una buena experiencia, a un ser querido, o alguna actividad que te llene de energías positivas es una excelente forma de colmar ese espacio de felicidad y amor. En nuestro santuario personal escogemos, por ejemplo, un tablón de corcho en el que colgar fotografías con seres queridos y frases inspiradoras.

QUINTO PASO: DISFRUTA DE TU ALTAR

Como ya hemos mencionado, es importante procurarnos espacios de recogimiento mientras estamos despiertos. Asegúrate de reservar un rincón en el que puedas cultivarte en la más estricta intimidad.

Una vez dispuesto un sillón cómodo o algunos cojines donde puedas acomodarte y pasar un tiempo de meditación sin interrupciones, una modesta mesa auxiliar donde colocar tu libro favorito y una taza de té; por fin conseguido el aroma ideal y la luz natural deseada, el regreso a nuestro centro es ahora más importante que nunca. En este proceso de construir un espacio propio, nos habremos dado tiempo a meditar cada detalle de qué es aquello que queremos y qué no, sabiendo que elegimos para que nos acompañe durante mucho tiempo.

Ahora el único paso restante es el más importante: ¡HACERLO! No pospongas más la creación de un espacio de calma y paz en casa, no te arrepentirás, notarás cómo esa energía positiva no se contiene sólo en esa habitación y contagia poco a poco a tu hogar y a la gente dentro de él. ¡Comparte con nosotros tus ideas y muéstranos como es tu santuario en casa!